Posted by on 19 marzo, 2016

SER PADRES: ¿UN LABERINTO SIN SALIDA?

Un día la vida nos da el título de “MAMÁ” o “PAPÁ” sin haber cursado la carrera. Sentimos que no sabemos nada de nada y desearíamos que ese bebé hubiese nacido con un “Manual de Instrucciones” donde diga: “si llora intermitentemente: quiere comer”; “si llora gritando: le duele la pancita”; etc., etc.

De bebé nuestras dudas serán si llora por hambre o sueño, si estará sano, cómo lo duermo, si el agua del baño está a la temperatura adecuada, si la leche está tibia… pero tenga  la edad que tenga ese pequeñín nos preguntaremos  “¿Y ahora qué?”, “¿Qué hago?”, “¿Qué le digo?”, “¿Lo estaré haciendo bien?”

Muchas veces nos sentiremos “como en un laberinto” buscaremos desesperados la salida, romperemos paredes para apurar el paso, nos pondremos a golpear con bronca sus murallas, caeremos al piso casi vencidos, nos sentiremos frustrados por descubrir que por ese lugar ya pasamos y no hemos aprendido la lección… ensayo y error… duda y desesperación…

Finalmente un cartel indicador “STOP”. Una sola palabra. Un momento. Un significado: DETENTE!!! Entonces logramos elevarnos, ver más allá de los muros, una vista panorámica del “laberinto” nos muestra sus curvas y contra curvas, sus vacios y sus salidas. Nos permitimos parar, observar y elegir. Elegir aquella salida que más resuene en nuestro corazón. Y allí todo se vuelve simple.

La vida es tan sabia que el hecho de que nuestro hijo venga sin “Manual” es sumamente beneficioso. Nuestro hijo con su sola presencia nos enseña a ESTAR ATENTOS, a discriminar, a mirar y escuchar, a observar. Nuestro hijo nos convoca a SER CONCIENTES.

Todos podemos elegir ser padres y conocer nuestro propio laberinto. Veremos muchas veces ese cartel de STOP: “no duerme bien”, “llora mucho”, “hace berrinches”, “le va mal en la escuela”, “está todo el día encerrado en su pieza”, “no quiere comer”, “es muy distraído”, “no se queda quieto”, “no me habla, no me cuenta nada”… Diferentes carteles a cada edad, en cada etapa de su vida nos obligaran a detenernos y observar para descubrir qué está pasando y elegir la “salida”.

Sucede que no sólo somos padres… trabajamos, estudiamos, tenemos una vida y una historia propias que condicionan nuestra mirada. A veces el estrés de la cotidianidad o de conflictos no sanados, a veces el no poder parar, a veces el sentir que son muchas cosas, muchas responsabilidades, a veces la falta de comunicación con nuestra pareja o las desavenencias, las modas, la sociedad. Estas situaciones y muchas más nos llenan de dudas, nos hacen sentir inseguros y que solos no podemos. Es ahí cuando buscamos apoyo, orientación, claridad.

Algunos encuentran esta ayuda en un amigo, en otro padre, en su terapeuta o buscan un profesional que les dé una orientación a la familia, una brújula. Alguien que les abra la mirada y les sostenga la escucha permitiéndoles aprender algo nuevo en esta tarea de educar, aprender que el camino que ayer tomamos hoy puede no ser útil, aprender que hay cambios, aprender que nuestros hijos son diferentes, que nosotros somos diferentes…

ESTAR ATENTOS…

ABIERTOS…

MIRAR…

DISCRIMINAR…

OBSERVAR…

ESCUCHAR…

SER CONCIENTES…

… y aceptar que a veces podemos necesitar ayuda para encontrar la “salida”, con la confianza de que ésta siempre se nos va a develar.

Lic. Analía Emanuele