Posted by on 19 marzo, 2017

¿En qué momento perdimos la conexión?

La historia demuestra que la humanidad lleva mucho tiempo desconectada de las líneas de energía que nos permite estar en armonía con nuestro propio cuerpo, con los campos de energía que nos rodean, y por consiguiente con la cuadrícula energética del universo, porque el cuerpo humano es un microcosmos o un pequeño campo espacio temporal dentro de un campo mayor.

Solo hay que ver la situación mundial para darnos cuenta que hay una evidente desconexión. El ser humano ha avanzado mucho en tecnología, ciencia y en construcción de armas, pero no a nivel espiritual y de conciencia.

Al desconectar de estas líneas en cierta manera se perdió parte de la relación directa con el universo, lo cual produjo un distanciamiento a nivel evolutivo.

No se sabe bien como sucedió esa separación, pero muchas culturas, desde civilizaciones prebíblicas hasta los antiguos griegos que fueron los fundadores de la civilización occidental narran relatos sobre un mundo más perfecto sin guerras ni enfermedades, habitado por civilizaciones muy evolucionadas como La Atlántida y Lemurias que vivían en armonía y en conexión con el universo.

Sabemos por la ciencia que tenemos dos hebras de A.D.N, pero en investigaciones científicas se ha podido comprobar que muchos niños nacen ahora con tres hebras y que algunos adultos las están activando.

En canalizaciones se ha llegado a saber que en los mejores tiempos de Lemurias llegamos a tener 12 hebras, que fuimos perdiendo con la caída descendiendo hasta las dos que tenemos actualmente con las que hemos vivido los últimos 12.000 años, en este periodo de separación y olvido de la unidad que somos y a la que ahora estamos regresando.

La Reconexión nos prepara para realizar la transición al cambio de conciencia que se está haciendo actualmente.

 

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