Posted by on 18 Marzo, 2015

La palabra “Yo” encarna el más grande error y la más profunda verdad, dependiendo de cómo es utilizada. En el uso convencional, no sólo es una de las palabras más frecuentemente usadas en el lenguaje (junto con las palabras relacionadas:”mí”, “mío”, “yo mismo”) sino también una de las más engañosas. En el uso cotidiano normal, “Yo” encarna el error primordial, una percepción errónea de quien eres, una sensación ilusoria de identidad. Este es el ego.

Esta sensación ilusoria de sí mismo es a lo que Albert Einstein, quien tenía una visión profunda no sólo en la realidad del espacio y el tiempo, sino también de la naturaleza humana, se refirió como “una ilusión óptica de la conciencia.” Ese sí mismo ilusorio se convierte luego en la base de todos las otras interpretaciones, o más bien interpretaciones erróneas de la realidad, de todos los procesos de pensamiento, interacciones y relaciones. Tu realidad se convierte en un reflejo de la ilusión original.

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La buena noticia es: Si puedes reconocer la ilusión como ilusión, se disuelve. El reconocimiento de la ilusión es también su final. Su supervivencia depende de tu confundiéndola con la realidad. En la visión de quién no eres,  la realidad de quien eres surge por sí misma. Esto es lo que ocurre mientras lees lenta y cuidadosamente este capítulo y el siguiente, que son acerca de la mecánica del falso si mismo al que llamamos el ego.

La mayoría de la gente está todavía completamente identificada con la corriente incesante de la mente, del pensamiento compulsivo, la mayor parte de él repetitivo y sin sentido. No hay un “yo” aparte de sus procesos de pensamiento y de las emociones que van con ellos. Este es el significado de ser espiritualmente inconsciente. Cuando se les dice que hay una voz en su cabeza que no para de hablar, dicen, “¿Qué voz?” o la niegan con enojo, lo cual por supuesto es la voz, es el pensador, es la mente no observada. Casi podría ser visto como una entidad que ha tomado posesión de ellos.

Algunas personas nunca olvidan la primera vez que se desidentificaron de sus pensamientos y brevemente experimentaron el cambio en la identidad de ser el contenido de su mente para ser la conciencia en el fondo. Para otros, sucede de una manera tan sutil que apenas lo notan, o simplemente notan un influjo de alegría o de paz interior sin saber la razón.

Extraído de UNA NUEVA TIERRA de Eckhart Tolle pág.25 -26