Posted by on 11 abril, 2015

Había una casa deshabitada en el barrio, con el tiempo comenzó a verse abandonada y deteriorada. Eso le dio un aspecto lúgubre. Los niños que habitaban el barrio tenían miedo de jugar allí. Se empezó a tejer numerosas historias de miedo y espanto. La casa empezó a tener fama.

Un joven había prometido que al cumplir los veinte años una noche se quedaría a dormir solo en esa casa. Así podría probarse a sí mismo y sentirse todo un hombre.

Esa noche entro sigilosamente a la casa. Llevaba provisiones una manta y bolsa de dormir, así también una linterna.

La noche estaba muy oscura, daba miedo. Estaba nublado y corría un fuerte viento en la ciudad. El joven se instaló en la casa, trato de prender el hogar pero todo estaba muy húmido.

Subió las escaleras, muy avejentadas. Peldaños por peldaños crujían cada vez que la pisaba. Parecía que hacía tiempo nadie había pasado por allí. Se instaló en unos de los cuartos. Prendió una vela, comió algo, cuando se aprestaba a dormir, comenzó a recordar algunas viejas historias de miedo que se contaba sobre la casa.

Se dice que habitaba un monstruo muy grande y de horrible apariencia. Se dice que desapareció un niño en esa habitación, que una niña decapitada se aparecía de noche en el jardín.

El viento había soplado todo el día. Cuando se dispuso a acostarse comenzó a sentir ruidos en el living, ya era tarde pero percibía sonidos de conversaciones. Su miedo comenzó despertarlo. Se encontraba muy tenso. Las paredes parecían que hablaban por lo menos se sentía una especie de eco. De repente sintió unos pasos, todo crujía abajo.

¿Será el monstruo que tanto se habla? ¿Qué voy a hacer? No debí venir a probarme, se cuestionaba el joven.

La escalera empezó a crujir nuevamente. El crujido era muy fuerte, parecía que ese monstruo era inmenso. Me va a matar, quizás me coma. El joven entro en un gran pánico. El ruido estaba cada vez más cerca de la habitación.

Resignado pensó lo siguiente, ya no puedo evitar encontrarme con el voy a tranquilizarme. Cuando el abra la puerta le sorprenderé con un fuerte abrazo, quizás me tenga compasión y me perdone la vida.

Cuando la puerta se abrió el joven se le abalanzó sobre la puerta para abrazar al terrible ser y vio una gran luz, comenzó a sentir sonidos de pájaros, gente conversando en la vereda, niños jugando un poco más lejos. Corrió, abrió la ventana se dio cuenta que era de día.

¡Se había dormido muy profundamente, y todo lo que le daba miedo lo había soñado!

¡Isha una gran maestra espiritual suele decir abraza los miedos y ellos desaparecerán!